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Últimas tendencias en la aplicación de leyes contra competencia desleal en el campo de la economía digital de China

Últimas tendencias en la aplicación de leyes contra competencia desleal en el campo de la economía digital de China

Estimados inversores, les habla el Profesor Liu. Con más de una década acompañando a empresas internacionales en su travesía por el complejo pero fascinante mercado chino, desde los despachos de Jiaxi Finanzas e Impuestos, he sido testigo de una transformación sin precedentes. Hoy, quiero compartir con ustedes un análisis sobre un tema que está redefiniendo las reglas del juego: las últimas tendencias en la aplicación de leyes contra competencia desleal en la economía digital de China. No se trata solo de un cambio regulatorio; es un reajuste estructural del ecosistema empresarial más dinámico del mundo. Para cualquier inversor que mire hacia el este, comprender estos vientos de cambio no es una opción, es una necesidad imperiosa para proteger y hacer crecer sus activos. La narrativa ha pasado de la mera expansión a la competencia regulada, y navegar esta nueva realidad requiere una brújula precisa.

Últimas tendencias en la aplicación de leyes contra competencia desleal en el campo de la economía digital de China

El Nuevo Faro: Ley Antimonopolio Revisada

El punto de inflexión más significativo llegó con la revisión sustancial de la Ley Antimonopolio de China, efectiva desde agosto de 2022. Esta enmienda no fue un simple retoque cosmético; fue una reescritura estratégica para la era digital. Por primera vez, la ley aborda explícitamente comportamientos específicos de las plataformas, como el “pick one from two” (escoge uno de los dos), una práctica por la cual las grandes plataformas obligan a los comerciantes a operar de manera exclusiva, excluyendo a competidores. Recuerdo trabajar con un retailer europeo de moda que, al intentar entrar en un marketplace líder, se encontró con esta cláusula de exclusividad como condición sine qua non. En ese entonces, la ambigüedad legal era tal que la negociación era casi imposible. Hoy, la ley otorga a la SAMR (Administración Estatal para la Regulación del Mercado) herramientas claras para investigar y sancionar estos abusos, equilibrando la balanza de poder. La norma ahora considera factores como el volumen de datos, la capacidad algorítmica y el bloqueo de la entrada, reconociendo que el poder de mercado en el siglo XXI no se mide solo en cuota de ventas, sino en control de infraestructuras digitales.

Esta evolución legal refleja una filosofía más madura. China no busca frenar la innovación ni castigar el éxito, sino prevenir que ese éxito se convierta en una barrera insalvable para nuevos actores. Para los inversores, esto significa que el valor de una empresa digital ya no puede evaluarse únicamente por su dominio aparente; hay que analizar la sostenibilidad de su modelo a la luz de un escrutinio regulatorio que será constante y técnicamente sofisticado. Las multas récord a gigantes tecnológicos fueron solo el primer acto; ahora viene la aplicación cotidiana y estructural. Mi consejo, fruto de ver decenas de casos, es que la due diligence debe incluir una auditoría de cumplimiento competitivo, porque lo que ayer era una ventaja agresiva, hoy puede ser una vulnerabilidad legal costosa.

Datos y Algoritmos: El Nuevo Campo de Batalla

Si tuviera que señalar el núcleo de la nueva contienda regulatoria, sin duda sería la gobernanza de los datos y los algoritmos. Las autoridades chinas han comprendido que la competencia desleal en lo digital a menudo se cocina en estos calderos opacos. Prácticas como la recolección excesiva de datos, el uso de algoritmos para realizar discriminación de precios (como el famoso "precio de la sangría" para usuarios veteranos) o para manipular la visibilidad de productos en función de acuerdos comerciales no transparentes, están ahora en el punto de mira. El año pasado, acompañé a una startup latinoamericana de fintech que fue víctima de una práctica de "web scraping" masivo y no autorizado por parte de un competidor local. La resolución del caso, que antes hubiera sido lenta e incierta, se aceleró gracias a la nueva sensibilidad regulatoria hacia la propiedad y el flujo lícito de datos.

Las "Directrices para la Clasificación y la Jerarquización de los Algoritmos" publicadas en 2022 son un documento revelador. Clasifican los algoritmos por su impacto social y potencial riesgo, exigiendo transparencia y auditoría para los de mayor riesgo. Esto va más allá de la competencia y toca la ética empresarial. Para un inversor, una empresa que tenga sus protocolos algorítmicos en orden no solo está mitigando un riesgo legal; está construyendo una ventaja reputacional a largo plazo en un mercado donde los consumidores son cada vez más conscientes y están protegidos por un marco legal más robusto. En mis conversaciones con reguladores, percibo un mensaje claro: la "caja negra" algorítmica debe tener, al menos, una ventanilla de supervisión.

Fusión de Reguladores: Una Supervisión Unificada

Un cambio operativo crucial, y a veces subestimado, ha sido la consolidación del poder de supervisión en la ya mencionada SAMR. Antes, la competencia desleal, la publicidad engañosa, la protección al consumidor y los estándares de calidad podían caer bajo jurisdicciones diferentes, lo que generaba duplicidades, vacíos y una pesadilla logística para las empresas. Hoy, la SAMR actúa como un órgano omnicomprensivo. En la práctica, esto significa que una investigación puede comenzar por una queja de precios predatorios y ampliarse rápidamente a revisar prácticas de datos, términos de servicio y estándares de contratación. Es lo que yo llamo, medio en broma medio en serio, la "fiscalía digital".

Esta integración fuerza a las empresas a adoptar una visión holística del cumplimiento. No basta con que el departamento legal revise los contratos; los equipos de producto, data science y marketing deben estar alineados con los principios de competencia leal desde la concepción misma del servicio. He visto empresas extranjeras tropezar porque su equipo local de operaciones digitales actuaba con una mentalidad de "growth at all costs" sin calibrar los nuevos límites. La solución que siempre propongo es establecer un "Comité de Ética y Cumplimiento Digital" interno, con representación de todas las áreas, que evalúe los nuevos proyectos bajo este prisma unificado. Es un trabajo de hormiga, pero evita los sustos mayúsculos.

Enfoque en los "Efectos": Más Allá de la Formalidad

La filosofía de aplicación ha dado un giro profundo del formalismo al sustancialismo. Anteriormente, ciertas prácticas podían justificarse si los contratos estaban bien redactados o si técnicamente no violaban una letra específica de la ley. Hoy, los reguladores aplican el análisis de los efectos sustanciales sobre la competencia. Es decir, incluso si una cláusula no está explícitamente prohibida, si su efecto real es restringir la entrada de competidores, dañar a los consumidores o frenar la innovación, puede ser sancionada. Esto requiere un nivel de análisis económico y de mercado mucho más sofisticado por parte de las autoridades, y también de los abogados y consultores que asesoramos.

Un caso que estudié recientemente involucraba a una plataforma de entrega de comida que, mediante un sistema de descuentos y logística prioritara, estaba desplazando a restaurantes que no aceptaban su exclusividad. El argumento de la plataforma era que ofrecía un servicio voluntario. Sin embargo, el análisis de la SAMR se centró en el efecto: el poder de mercado de la plataforma era tal que para muchos restaurantes "voluntario" era una ficción, pues negarse significaba perder visibilidad y ventas de manera crítica. Este enfoque es un arma de doble filo: da flexibilidad a los reguladores para actuar contra nuevas formas de abuso, pero también introduce un grado de incertidumbre para las empresas. La única manera de gestionarlo es mediante un autodiagnóstico constante y proactivo, preguntándose no solo "¿está permitido?" sino "¿cuál es el impacto real de esto en el ecosistema?".

Transparencia y Participación Pública

Otra tendencia alentadora es la mayor transparencia en el proceso regulatorio. La SAMR publica regularmente borradores de directrices, convoca a audiencias públicas y solicita comentarios de la industria antes de promulgar normas importantes. Esto marca una diferencia abismal con el pasado. Participar en estas consultas no es solo un derecho; es una oportunidad estratégica para que las empresas, incluidas las extranjeras, den forma al entorno en el que operarán. En Jiaxi, ayudamos a varias cámaras de comercio extranjeras a consolidar y presentar sus comentarios sobre las directrices de competencia en plataformas, y puedo asegurarles que sus voces fueron escuchadas y algunas preocupaciones, incorporadas.

Este proceso democratiza, en cierta medida, la regulación. Ya no es un monólogo del gobierno, sino un diálogo más estructurado. Para el inversor, una empresa que monitorea activamente estos borradores y participa a través de canales institucionales demuestra un compromiso de largo plazo y una comprensión profunda del mercado. Ignorar este proceso es como navegar sin mirar las cartas de navegación que se están dibujando en tiempo real. Mi reflexión personal es que, en este nuevo contexto, el lobby regulatorio inteligente y constructivo, basado en datos y experiencias internacionales comparadas, se ha convertido en una competencia core para cualquier negocio serio en China.

Conclusión y Perspectiva Personal

En resumen, las tendencias en la aplicación de leyes contra competencia desleal en la economía digital china pintan un panorama de regulación más sofisticada, sustancial y centrada en el ecosistema. Lejos de ser una represión arbitraria, constituye un esfuerzo por institucionalizar un mercado digital maduro, donde la innovación florezca en un marco de reglas claras que protejan a consumidores, competidores y, en última instancia, la salud a largo plazo de la propia industria. Para los inversores, esto implica un cambio de mentalidad: el riesgo regulatorio debe ponderarse al mismo nivel que el riesgo financiero o operativo.

Mi perspectiva, tras años en la trinchera, es que esta evolución es irreversible y global. China está aportando su propio modelo a la conversación mundial sobre la gobernanza digital. Los inversores más astutos no verán esto solo como un costo de cumplimiento, sino como una oportunidad para revaluar portafolios, apostar por empresas con modelos de negocio resilientes y éticos, y construir ventajas competitivas basadas en la innovación real y la buena gobernanza, no en la explotación de vacíos legales. El futuro pertenecerá a aquellos que entiendan que en la economía digital del mañana, la competencia leal no es una restricción, sino la base de un crecimiento sostenible y legitimado socialmente.

Perspectiva de Jiaxi Finanzas e Impuestos: En Jiaxi, interpretamos estas tendencias regulatorias como la maduración definitiva del ecosistema digital chino, un proceso que alinea a China con las mejores prácticas globales de gobernanza antitrust. Para nuestros clientes inversores, esto se traduce en un entorno de negocio más predecible y basado en reglas a largo plazo. Nuestra recomendación estratégica es triple: Primero, integrar una evaluación de cumplimiento competitivo ("Competition Compliance Due Diligence") en toda inversión o expansión en sectores digitales. Segundo, adoptar un enfoque proactivo y de diálogo constructivo con las autoridades, utilizando los canales de consulta pública. Y tercero, entender que la transparencia en el manejo de datos y algoritmos ya no es un gasto opcional, sino un activo estratégico que mitiga riesgos y construye confianza. El marco regulatorio ya no solo castiga las malas prácticas, sino que premia de manera implícita a los operadores responsables, creando una nueva dimensión de valor para las empresas que se adapten con agilidad y visión.

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